Pregón de las fiestas de Ntra. Sra. de las Nieves (Malpica de Tajo)

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Pregón de Antonio del Valle Esteban en la fiesta de la Nieves de Malpica de Tajo (2006)

Pregonero de la fiesta de las Nieves 2006

Buenas noches:

estimado Sr. Alcalde, estimados concejales, autoridades civiles y militares, reina y damas de las fiestas, amigos de otros pueblos que nos acompañáis, malpiqueños y malpiqueñas.

Me considero sumamente afortunado porque la Corporación Municipal, encabezada por nuestro querido alcalde, me haya concedido el privilegio de ser, este año, el pregonero de las fiestas en honor a “Nuestra Señora de las Nieves”.

Mis primeros recuerdos de infancia son las historias de un gran sueño, creímos que nuestro pueblo había sido una gran ciudad romana, denominada Malpa, ciudad de suma importancia en el imperio romano. Con el tiempo el sueño se disipo, pero fue hermoso “creer que pudo haber sido”.

También son recuerdos de mi niñez y juventud, los olores, sabores y colores. Olores de especias, de matanza, de cortadillos recién hechos en invierno; el aroma de la avena y henos recién segados en primavera; la esencia de melones, sandias, ciruelas y albaricoques en verano; y la fragancia de las uvas y membrillos.

El sabor del gazpacho con buenos sopones en verano, como lo hacía mi abuelo, y tomado en el zaguán recién regado, después de la siesta y con la puerta abierta para que corriera bien fresco.

El color dorado de la paja de trigo y el trillo desgranándola en la era, las mulas y borricos, las gallinas y gallos con sus lazos. Montarse en el trillo, a esa temprana edad, era todo un júbilo. Y el recuerdo de mi abuelo, que me decía: ¡muchacho qué te vas a caer!

La fragancia de la tierra mojada por las tormentas de verano y el recuerdo de las cuatro calles inundadas, y de cuando en cuando, un coche que se paraba en mitad del charco y las risas de los chiquillos.

El color rojo sangre de los campos repletos de tomates, el rojo óxido de los barbechos recién alzados y los diferentes matices del verde en los campos de cereales.

Y sobre todo, el aroma del río, ese gran río que nos divertía y refrescaba en verano, ¡ve voy a la cepa!, ¿nos vamos al muro?. Ese hermoso y gran río Tajo, qué lo llevamos con orgullo como apellido de nuestro pueblo, qué nos diferencia, qué nos da vida, qué nos ha formado y qué formará parte fundamental de nuestras vidas, aunque en estos momentos esté un poco apagado, esperamos y deseamos qué vuelva a resurgir como el Ave Fénix.

¡Qué lujo y qué barato, pasear por el puente en las noches calurosas de verano!; ¡Ay si el puente hablara, así como sus aledaños!

Qué gentes más abiertas y gentiles tiene mi pueblo; que tiempos aquellos que no había mucho dinero, ni muchos coches, por lo cual nadie se dejaba el coche a la puerta, pero que felices éramos. Había tal contacto y relación entre vecinos, nadie se sentía extraño ni ignorado, evidentemente, había alguna que otra desavenencia, pero es lógico y mediterráneo.

Hemos disfrutado y disfrutamos tanto de vivencias, de familia como de amigos, cosas sencillas. ¿Por qué a veces lo complicamos todo, cuando es tan sencillo?

Mis respetos a todos lo malpiqueños desaparecidos, gentes humildes y honorables, qué tanto nos han dado y qué tanto nos han aportado. Y sobre todo a los más jóvenes, vidas e ilusiones truncadas. Como creyente, espero y deseo que Dios les guarde en el cielo.

A lo largo de cuatro décadas es notable lo que hemos progresado, hemos incrementado nuestro patrimonio, nuestras infraestructuras, tenemos mejores casas y mejores puestos de trabajo, en definitiva mejor calidad de vida. Por lo cual os felicito y os animo, a los que permanecéis es este hermoso pueblo y a los que residís fuera, porque todos aportamos nuestro granito de arena.

¡Ay! cuanto ha cambiado mi pueblo a lo largo de 46 años, hemos pasado de un pueblo mayoritariamente de secano a una permanente pradera verde a lo largo de todo el año. “Los chiflitos” nos han dado vida y desarrollo. Campos de maíz, alfalfa, girasol, forrajes, tomates y, como toda la vida, de cereales.

En las tres últimas décadas, empieza a surgir con gran fuerza un cultivo foráneo, la viña, con toda su cultura y esplendor; su fruto transformado, el vino, nos está dando a conocer a lo largo y ancho de este planeta.

No hay que olvidar que en los últimos años nuestro pueblo se ha hecho más multirracial, bienvenidas sean todas las gentes de buena voluntad que nos ayudan a progresar. Toda la prosperidad del mundo se funda hoy, en los intercambios sin fronteras; intercambios de todo tipo, culturales y mercantiles.

Pero somos un pueblo activo y dinámico, volcado al futuro, conscientes a la vez del enorme valor del legado del pasado. Continuemos día a día con nuestro trabajo y con tesón, engrandeciendo este pueblo noble que nos enorgullece. Y transmitamos ese coraje y espíritu de lucha a nuestros queridos jóvenes, para que se sientan orgullosos de ser malpiqueños y contribuyan a hacer de Malpica un pueblo cada vez más grande y cosmopolita.

Juventud, divino tesoro y esperanza de nuestro futuro. Debemos animar a nuestros jóvenes a llevar una vida sana y a practicar algún deporte, que para eso tenemos un maravilloso polideportivo y, sobretodo, una impresionante piscina de la cual tengo gratos recuerdos.

Además, es necesario que sepan que existen toda una serie de becas y “stages” para estudiar en los diferentes países de la Unión Europea, como por ejemplo el programa Erasmus y las becas del Colegio de Europa, así como, para trabajar en prácticas en las instituciones europeas. Os animo a salir, a conocer otros países y otras culturas, y a aprovechar las oportunidades que nos brinda la Unión Europea.

Estos días malpiqueños, hacemos un alto en nuestras obligaciones y nuestro quehacer cotidiano, para entregarnos a la alegría y a la fiesta, que para eso sólo hay dos a lo largo de todo el año, “San Sebastian” y “Las Nieves”.

Disfrutad de la fiesta en paz y alegría, malpiqueñas, malpiqueños y visitantes. Y ahora todos juntos, os invito a que gritéis conmigo:

¡Viva Nuestra Señora de las Nieves!

¡Viva Malpica!..

Malpica, 4 de agosto 2006.