Pregón de las fiestas de Ntra. Sra. de las Nieves (Malpica de Tajo)

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Pregón de Daniel López Ruiz en la fiesta de la Nieves de Malpica de Tajo (2012)

Pregonera de la fiesta de las Nieves 2012

El otro día, cuando Jesús me propuso hacer el pregón de las fiestas pensé “¡Qué marrón!”, porque yo, pregonero como tal, sólo conozco al tío Eusebio, el alguacil (bueno, y a aquellos que hicieron esto antes que yo, seguro que infinitamente de forma más merecida). Lo primero que le dije fue “Pero si yo no soy nadie, Jesús, ¿qué voy a contar yo?” . Jesús me animó a que pensara y contara qué significaba para mí Malpica. Así que me puse a ello. ¿Qué es para mí Malpica?

Malpica es mi abuelo, el tío Tostón, conmigo montado en su caballo mientras me iba enseñando los números con los portales, y las letras con los nombres de las calles: Concejo, Marqués de Povar, Dehesilla… Malpica es mi padre, Daniel, el de la gasolinera, y mi madre, la Tostona. Malpica son mi tata, Monse, la de la Tajka, y el Foto, mis tíos, mis primos, mis sobrinos, mis amigos, los de antes, los de siempre…

Malpica es mi colegio, el Fulgencio Sánchez Cabezudo, que yo pensé que era un nombre inventado, y resulta que era un maestro muy antiguo que hubo aquí. Más antiguo aún que Manrique, que Pilar, que Vicenta, que Don Eusebio, e incluso que la Señorita María y la señora Modesta, que eran carpeñas, pero que a fuerza de años y enseñanzas ya son malpiqueñas de corazón.

Malpica es mi calle, donde jugaba al fútbol con Tripu, el de Charolo, y con Jose, el Ratilla, creyendo ser Javi el Barbas, Pepito, Rufino o Fernandito el Pulga. Malpica son las pistas de la piscina, donde íbamos a que el tío Corroto nos enseñara a jugar al tenis, y ver cómo se enfadaba cuando le ganábamos. O a jugar al fútbol, con Porrón de portero.

Malpica es teatro, con Pepe haciendo sainetes y colando “morcillas”, chascarrillos de vieja de la Karpintera, Sagrario, Raquel, Gustavo y Gabino, y hasta Patete, Guille y los Perragordas.

Malpica es el arroyo, ochavos, Bernuy y las incontables aventuras en bicicleta, y los bocatas y parrilladas en el campo. Malpica es la piscina, el verano entre chapuzones y aguadillas, y ver en bikini a los muchachas, y divagar de noche en el parque de la Gasofa hasta que se hacía de día.

Malpica es fiesta, desde Las Moreras, la Olimpia, la Fanky, la Anan’s, el Kerflin, el Delirium, hasta la Tajka, con su “vasca”. Malpica es San Sebastián, morraches como Marino, el mejor morrache que ha habido, o Sari despeinando a las muchachas, el tío Regero cizañando las gandarras alrededor de la lumbre, y los mayordomos, de Antonio Soto a Tato animando las pujas. Malpica es la fiesta de las Nieves, orquestas en la plaza, botellón en el mirador, cachondeo junto al castillo, y escapada con la chica que se deje engañar.

Malpica es todo eso y más, seguro que cada uno tiene mil y un recuerdos. Yo os he contado los míos, espero que compartamos alguno. Así que en estos tiempos de recortes, de la mal llamada austeridad, de primas de riesgo (que yo no sé de quién será prima, pero si es familia de alguno, que la diga que deje de hacernos la puñeta…); pues lo dicho, aún con la que cae, os deseo a tod@s que disfrutéis de las fiestas, y de la vida en este pequeño rincón del planeta.

Porque sobre todo, Malpica es cuna de mucha gente buena, y de alguna gente enorme. Para mí, Malpica es mi lugar de donde escapar, y sobre todo, mi sitio al que regresar, y refugiarme para escribir cosas como ésta, mejor o peor escritas, pero desde luego, os aseguro que hechas con el corazón. Desde las Malvinas hasta el barrio de Cantarranas, desde la iglesia a la ermita, desde la fuente de los tres chorros a la alameda, desde que nací hasta que me muera, Malpica es, y siempre será… mi pueblo.

¡VIVA MALPICA, Y VIVAN LAS FIESTAS DE LAS NIEVES!