Flora y fauna de Malpica de Tajo
El nombre genérico Silybum procede del Latín {Silybum, -i}, prestado del Griego {σιλυβον}, con el sentido de Carduus marianus, mientras otros autores dicen que el nombre corresponde a alguna especie de Gundelia. El epíteto marianum significa de María.





Los tallos del silybum marianum, de sección circular, son glabros y apuntados o ligeramente aracnoides, pubescentes (con pelos), acostillados longitudinalmente pero no alados. Las hojas basales (de abajo, inferiores), son pinnatífidas, glabras o glabrescentes, con peciolo; las caulinares (del tallo) son más pequeñas, menos divididas, con la base auriculada amplexicaule, sésiles, con espinas de hasta 8 mm de color blanco amarillento. Las flores se disponen en capítulos solitarios de 2.5 - 4 cm de diámetro, sobre largos pedúnculos erectos; el involucro está rodeado de tres tipos de brácteas, las brácteas externas y medias del involucro tienen apéndices estrechamente lanceolados, recurvados y acanalados acabado en un acumen central subulado con espina terminal amarilla; las brácteas internas son estrechamente lanceoladas, sin apéndice, inermes, finamente escábridas en el margen; el receptáculo es densamente piloso por fuera, plano, alveolado, y con páleas peliformes blanquecinas lisas. Las flores, todas flosculosas y hermafroditas (con los dos sexos), apétalas, con la corola púrpura, en un largo tubo que finaliza en cinco lóbulos profundos. Los estambres (parte masculina) son cinco y sus anteras (las puntas que contienen el polen) están soldadas entre sí formando un tubo cerrado de color blanquecino o purpúreo que rodea al estilo. El pistilo (parte femenina) consta de un ovario, en la base, del cual sale un estilo largo y filiforme que crece dentro del tubo de los estambres y sobresale notablemente en la punta, dividiéndose en un estigma bífido (dos puntas) para recibir el polen. En la base de la corola no hay sépalos verdes, sino una corona de pelos o cerdas blancas y sedosas, constituye un cáliz modificado que, cuando la flor es polinizada y se transforma en fruto (aquenio), este vilano permanece unido a la semilla y funciona como un pequeño paracaídas que permite que el viento disperse las semillas a gran distancia. El fruto son aquenios homomorfos, oblongo-obovoideos, algo comprimidos e inconspicuamente y transversalmente arrugados, de color canela en la madurez y, habitualmente, con manchas lineares irregulares pardo oscuro o negruzcas y con el reborde, entero y inflado, de la placa apical de un tono amarillento; dicha placa apical lleva en su centro un nectario conspicuo algo globular-pentalobulado persistente rodeado de un doble vilano caedizo en bloque, el externo con cuatro o cinco filas de pelos escábridos implantados en un anillo basal cónico-cilíndrico invertido, y el interno con una fila de pelos ciliados muy cortos, algo conniventes, insertos en el borde de dicho anillo basal. El hilo cárpico, basal o latero-basal, carece de eleosoma.
Ficha botánica del Cardo mariano (Silybum marianum) de elaboración propia. Los dibujos están extraídos de Thomé, O. W., & Miguela, W. (1905). Plate 596- Silybum marianum. In Prof. Dr. Thomé’s Flora von Deutschland, Österreich und der Schweiz. (Vol. 4, p. 784). Fotografías/documentación propias.

Crece, de mayo a junio, en cualquier parte no labrada e incluso en siembras de labor no muy profunda, soporta bien el verano, en que suelta las semillas con el vilano, pero la planta se pudre en otoño. De octubre a noviembre las semillas (aquenios), que cayeron en la tierra en el verano, germinan rápidamente con las primeras lluvias importantes del otoño y emergen los cotiledones grandes y, poco después, las primeras hojas verdaderas de color verde brillante. De diciembre a febrero la planta detiene su crecimiento en altura y se concentra en desarrollar una raíz profunda y una roseta basal en la que las hojas crecen pegadas al suelo, expandiéndose de forma horizontal. Es en este momento cuando muestran con mayor claridad sus características manchas blancas lechosas en el haz y sus bordes espinosos. Sobre marzo, con el aumento de las temperaturas y las horas de luz a las puertas de la primavera, la planta activa su crecimiento vertical emergiendo del centro de la roseta un tallo central muy robusto y rígido, que empieza a ramificarse en la parte superior. Las hojas caulinares (las del tallo) van reduciendo su tamaño a medida que suben y abrazan fuertemente el tallo. De abril a junio ocurre la antesis, los capítulos florales solitarios se abren en lo alto de los tallos expuestos, mostrando sus flósculos de color púrpura intenso; el cardo mariano es uno de los primeros cardos en florecer, adelantándose a la mayoría de las especies de su familia. Coincidiendo con el inicio del verano seco y caluroso, las flores se marchitan tras ser polinizadas y las brácteas del involucro se abren por completo. Las flores púrpuras se transforman en una masa plumosa de color blanco del que penden las semillas (los vilanos), que el viento arrastra y la planta madre se seca por completo, muriendo al finalizar el verano. Las semillas quedan latentes en el suelo esperando el otoño para reiniciar el ciclo.
Las semillas del cardo mariano se han venido usando desde hace siglos con fines medicinales. De ellas se obtienen sustancias como la silimarina, que se usa en afecciones crónicas del hígado y la vesícula biliar; o la silibinina (o derivados de la misma), que se usa en casos de intoxicación por ingestión de amanitas (por ejemplo la amanita phalloides o la amanita muscaria).
Otras sustancias de interés medicinal presentes en las semillas son la silydianina y la silychristina.
Las hojas tiernas se consumían como verdura y el centro o cogollo de sus pencas como alcachofas crudas o en ensalada, una vez peladas. Las semillas de esta especie, como las de muchos de los cardos, han sido utilizadas para cuajar la leche y hacer queso y en ocasiones se consumían como si fuesen pipas o para alimento de pájaros.



Otros beneficios atribuidos al cardo mariano incluyen los siguientes:
Interviene favorablemente en casos de litiasis (piedras en riñones y vesícula).
Normaliza la glucemia (baja el azúcar en sangre).
Es el más potente hepatoprotector conocido con acción sobre cirrosis, hepatitis, hígado graso, envenenamiento hepático.
Protege también las células de los riñones en caso de insuficiencia renal.
Impide el daño hepático y renal provocado por ciertos medicamentos antivirales, analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios.
Impide la peroxidación lipídica (acción antioxidante en tejidos grasos).
Induce la apoptosis en células cancerosas.
Rebaja los niveles de colesterol.
Reduce la insulinorresistencia en pacientes con diabetes de tipo 2 que también padecen cirrosis.
Puede tener aplicaciones en la prevención del cáncer.
Se usa para tratar complicaciones en pacientes de sida.
El cardo mariano también se usa en multitud de productos que aseguran reducir los efectos de la resaca.
Se usa como complejo vitamínico especialmente para aumentar la producción de leche en mujeres tras el parto.

Para obtener todas estas propiedades puedes consumir la planta de cardo mariano de diferentes formas.
A través de su extracto, el cual debe contener 80% cardo mariano. Según ciertos datos la dosificación del extracto de silimarina sería entre 300 a 600 mg por día.
En comprimidos, si esta es la forma elegida, debes asegurarte que sólo contenga silimarina y que sean 100% natural.
En forma de infusión, si bien la silimarina es poco soluble en agua a través de una buena preparación es posible obtener todos sus beneficios protectores del funcionamiento hepático. Se prepara con 100 gr cocidas en un litro de agua.
Actividad farmacológica de Silybum marianum (L.) Gaertn. y sus componentes aislados Autor: Margarita Cabello Vallejo.
Página del Instituto Nacional del Cáncer sobre el Silybum marianum.
Lo que la ciencia médica sabe sobre el Silybum marianum.

De críos comíamos alguna vez las alcachofas muy tiernas peladas y tenían un sabor amargo muy fuerte.


Abrepuño, alcachofa, alcarcil borriquero, alcauciles, argolla, arzolla, cardancha, cardancho, cardanchos, cardencha, cardincha, cardinchas, cardincho, cardo, cardomarino, cardo borde, cardo borriquero, cardo burral, cardo burreño, cardo burrero, cardo capotero, cardo capotudo, cardo de argolla, cardo de asno, cardo de borrico, cardo de burro, cardo de maría, cardo lechal, cardo lechar, cardo lechero, cardo manchado, cardo maría, cardo marinapo, cardo meriano, cardoncha, cardo pelotero, cardo pinto, cardo platero, cardos alcachoferos, cardo santo, cardo zapero, carduncho, cartamo marino, cártamo mariano, escarciles, escardancha, lechero, mariana, molinillo, penca, pescaico, pincho burrero, pincho vulanero, silybo.








Simetría, ↓ ó *: Son flores de simetría radial (actinomorfas,*) en su estructura general, aunque en el género Silybum a veces se describe una ligera asimetría o zigomorfia (↓) en la apertura de los lóbulos de la corola.
Sexualidad ØT ○: Flores hermafroditas. Tienen órganos masculinos y femeninos funcionales en la misma flor.
Cáliz K(∞): El cáliz está modificado en forma de pelos, cerdas o escamas (el vilano) y el número de filamentos es indefinido (∞). El paréntesis indica que nacen soldados en un anillo basal.
Corola C(5): Formada por 5 pétalos soldados (gamopétala) en forma de tubo largo que se abre en 5 lóbulos en el extremo.
Androceo A (5): Contiene 5 estambres. El paréntesis indica que están soldados entre sí por las anteras (sinantéreos), formando un tubo alrededor del estilo.
Gineceo G (2): Formado por 2 carpelos soldados (unilocular). La línea horizontal sobre el número indica que el ovario es ínfero (se sitúa por debajo del resto de las piezas florales).
[C(5), A(5)]: Los corchetes indican que los filamentos de los estambres están soldados o insertos en la base del tubo de la corola (estambres epipétalos).
“Asno con hambre, cardos come”
“Después de Todos los Santos, siembra trigo y coge cardos”
“En abril, cortas un cardo y te crecen mil”
“El que siembra cardos, recoge espinas”
“El cardo que ha de pinchar, con púas ha de nacer”
“Cuándo, mas cuándo, llevará cerezas el cardo "