Flora y fauna de Malpica de Tajo
El nombre genérico "Ophrys" deriva de la palabra griega {ophrys} que significa "ceja" refiriéndose a la alta consideración que se tiene hacia este género. El epíteto "Tenthredinifera" deriva también del griego {tenthredón} = "tentredine un insecto similar a la avispa" en referencia a su labelo, que recuerda al abdomen de estos insectos.
La raíz suele tener dos tubérculos subglobosos o subovoides y sésiles. Los tallos son erectos y ligeramente flexuosos. Las hojas basales son ovadas, ovadolanceoladas u oblongas y subagudas. La inflorescencia es laxa y en espiga de tres a ocho flores; las brácteas inferiores son más largas o aproximadamente de la misma longitud que el ovario, de formas lanceoladas a oblongo-lanceoladas, agudas y de color verde claro. Los sépalos son cóncavos, glabros, con el margen revoluto, rosados, de un rosado purpúreo o blancos, con los nervios verdes; los laterales son subiguales, simétricos, de ovado-redondeados a subelípticos; el central es oblongo, erecto o reflejo respecto al ginostemo. Los pétalos laterales son triangulares, de margen entero, velutinos, rosados, de un rosa purpúreo, o de un blanco verdoso. El labelo es subcuadrangular o casi trapezoidal, entero o ligeramente trilobado, moderadamente convexo, con los márgenes aplanados, subhorizontal o deflexo, anaranjado o de un pardo rojizo o amarillento, con una franja marginal amarillenta o verdosa y velutino; el campo basal está dividido por una suave cresta media, horizontal, de color que va de un pardo rojizo a pardo obscuro, con dos protuberancias laterales, obscuras y brillantes y que se presentan como falsos ocelos; lóbulos laterales inconspicuos; El lóbulo medio es de color pardo rojizo o pardo anaranjado, con una franja marginal más clara, amarillenta o verdosa, de anchura muy variable, emarginado –con escotadura – el apículo varía de subtriangular a suborbicular y es reflejo, carnoso, amarillo o de un verde amarillento; la mácula central es glabra, con papilas, poco brillante, subtriangular, generalmente bilobada, que rodea a la garganta floral, con colores que van de pardo grisáceo a gris violáceo y rodeada de una franja estrecha deun gris blanquecino. El ginostemo es obtuso, verde o de un verde amarillento en el dorso y amarillo o anaranjado en los lados y no apiculado. El ovario es cilíndrico y poco retorcido; la superficie de la cavidad estigmática presenta un color pardo obscuro.

El labelo de las flores imita la apariencia, tacto y fragancia de las hembras de algunas especies de himenópteros en celo, cuando éstas aun no han iniciado el período reproductivo. Los machos se sienten atraídos por el instinto de procreación e intentan copular, de forma frenética (pseudocopulación), haciendo que los polinios queden adheridos a su cabeza o abdomen. Durante el viaje a otra flor, la masa de granos de polen cambia de posición para golpear el estigma de la siguiente flor. Uno de los polinizadores conocidos es la abeja “Eucera Longicornis”, que impregna su cuerpo con el polen de esta orquídea.

Suele crecer en monte bajo, sólo he descubierto (por ahora) un ejemplar en avanzado estado de maduración, las fotos están tomadas en el monte bajo de Bernuy junto al arroyo Pusa. Florece a finales del invierno (febrero) o al principio de la primavera y es muy poco frecuente. Durante el verano, esta orquídea permanece en estado durmiente, como un bulbo subterráneo que sirve de reserva alimentícia; al final del otoño desarrolla una roseta de hojas y durante la primavera el tallo y las inflorescencias que, con sus colores rosados y verdes, la convierten en una de las orquídeas silvestres más bellas de nuestra flora.
Ornamental .




















Abejita, abejorros, flor de abeja, flor de avispa, flor de la abeja y lila de monte.
Las flores del género Ophrys no producen néctar, no ofrecen ninguna recompensa alimenticia real,¿cómo consiguen dispersar el polen que producen?
La pseudocópula o engaño sexual es un mecanismo de polinización que constituye una obra maestra de la evolución biológica de este género de plantas.
Podemos dividir este proceso en varias fases consecutivas diferenciadas.
Es la fase química del engaño, para atraer a los insectos usan el olor (para la mayoría de los insectos el olfato es un sentido de la orientación fundamental), las orquídeas sintetizan una mezcla muy compleja y elaborada de compuestos volátiles cuyo olor es idéntico a las feromonas sexuales que emiten las hembras de una especie de abeja o avispa muy concreta que atrae al macho que capta este olor a kilómetros de distancia y acude desesperado pensando que ha encontrado a una hembra lista para aparearse.
Ua vez atraido el macho por el olor entra en juego el diseño del labelo de la flor que asemeja el abdomen de la hembra, con sus vellosidades y textura, que hace que el macho se pose sobre la falsa hembra para intentar la cópula.
El macho comienza a realizar, frenéticamente, los movimientos del apareamiento frontándose contra el falso abdomen y chocando contra los polínios de la flor cuyo polen se queda pegado en la cabeza (polinización cefálica(1)) o en la punta del abdomen (polinización abdominal(2)), dependiendo del diseño de la especie de la flor, mediante una sustansia pegajosa especial de secado rápido.
Una vez que el macho ha finalizado su esteril afán, busca otra flor, portando el polen, y cayendo en una nueva trampa y, al frotarse, encajará los polinios que trae en su cuerpo exactamente en la cavidad receptiva (el estigma) de la nueva flor, logrando la polinización cruzada exclusivamente entre flores de la misma especie (mensanjería privada con entrega a domicilio).
La estrategia de engaño sexual de las orquídeas, especialmente del género Ophrys, (resumida en los párrafos anteriores) es lo que los biólogos evolutivos consideran una apuesta de alto riesgo y alta recompensa. Han llevado la especialización al límite absoluto. Utilizar a una sola especie de insecto para que haga el trabajo de la dispersión del polen, sin darle nada a cambio, tiene ventajas evidentes para la planta.
El insecto actúa como un intermediario exclusivo y muy eficaz, ya que después de cargarse de polén seguramente vistará a otra planta de la misma especie y su carga de polinios llega directamente a su destino, el insecto engañado por una Ophrys actúa como un servicio de mensajería VIP, al contrario que una abeja generalista que visita primero a una margarita, luego puede ir a un romero o a un cardo, desperdiciando el polen por el camino.
Al usar feromonas sintéticas (que requieren mucha menos energía para producirse pues producir néctar es energéticamente carísimo para una planta; es agua cargada de azúcares y nutrientes) y no ofrecer recompensa alimenticia, la orquídea ahorra una cantidad enorme de recursos que puede destinar a crecer o a producir semillas.
Este mecanismo de polinización asegura la pureza genética, pues al atraer a una sola especie de polinizador, la orquídea se asegura de no cruzarse con otras especies emparentadas que crezcan en el mismo prado. Esto mantiene la pureza de la especie y evita la creación de híbridos estériles.
Pero esta superespecialización en la dispersión del polen no está exenta de riegos evolutivos. El riesgo de "poner todos los huevos en la misma cesta" es que si la única especie de avispa o abeja que poliniza a una orquídea desapareciera (por el uso de pesticidas, pérdida de hábitat o enfermedades, riesgos muy probables en la época actual) la orquídea se encuentraría abocada desaparecer con ella, apues no dispone de otros tipos de insectos que puedan sustituirlas, la extinción de esa especie de abeja provocaría lo coextinción de las orquídias que dependen de ella. En otro de los riesgos evolutivos está implicado el cambio climático (desincronización) ya que para que el engaño funcione, la orquídea debe florecer exactamente en los días en que los machos del insecto despiertan de la hibernación, y crucialmente, antes de que nazcan las hembras reales (si hay hembras reales volando, el macho preferirá a la original y no a la flor). El cambio climático está alterando las temperaturas y desincronizando estos delicadísimos ciclos biológicos. Otro riesgo que las orquídeas corren es su baja tasa de éxito reproductivo, pues, a diferencia de las flores llenas de néctar que son visitadas cientos de veces al día, una orquídea engañosa puede pasar semanas esperando sin que ningún macho caiga en la trampa. Las tasas de polinización son estadísticamente muy bajas.
Para compensar estos riesgos las orquídeas utilizan otra estrategia reproductiva, en sus cápsulas "guardan un as bajo manga", producen entre miles y millones de diminutas semillas que son fácilmente dispersadas por el viento pero necesitan para germinar la presencia, y ayuda, de un hongo micorríceto específico. Para fabricar millones de semillas en una sola flor, la planta tiene que hacerlas microscópicas, como motas de polvo. El problema es que, al hacerlas tan diminutas, la evolución tuvo que sacrificar el endospermo. El endospermo es la reserva de nutrientes (la "fiambrera") que llevan dentro casi todas las demás semillas (como un grano de trigo o una lenteja) para darles la energía necesaria para germinar. Las semillas de orquídea nacen completamente vacías, sin reservas. Son solo un embrión envuelto en una red celular. Por eso necesitan parasitar a un hongo: el hongo actúa como un cordón umbilical que les inyecta los azúcares y nutrientes que no traen de casa.
Aunque parezca que cambián una estrategia arriesgada por otra también muy peligrosa ya que sus semillas necesitan la presencia de esos hongos espefícos para germinar, aquí entra en juego la ventaja evolutiva de la cantidad y su ligereza. Una semilla de orquídea, al ser tan ligera de peso, es arrastrada por las corrientes térmicas y puede viajar decenas, cientos o incluso miles de kilómetros cruzando mares y cordilleras lo que les permite colonizar nichos ecológicos completamente nuevos e inaccesibles para otras plantas (una bellota, que tiene mucha reserva y no necesita hongos, cae directamente bajo la encina, compitiendo por la luz y el agua con su propio progenitor) jugando con la estadítica pues, aunque la probabbilidad de que una semilla aterrice en una zona con el hongo necesario para germinar es muy baja, la una planta dispone de hasta tres millones de posibilidades de acertar de manera que la ventaja reproductiva no está en asegurar la supervivencia de cada semilla individual (la inmensa mayoría muere), sino en apostar por el volumen y la distancia para asegurar la colonización de nuevos territorios. Han convertido una debilidad (la falta de reservas) en la excusa perfecta para viajar más lejos que nadie.
1) Polinización cefálica Es la estrategia más común. La flor está diseñada para que el insecto aterrice mirando hacia el centro de la orquídea (hacia la base del labelo, donde se esconde la columna con los órganos reproductores). Mirando de cerca la base del labelo de estas especies, se observa que tienen dos pequeños abultamientos oscuros o brillantes a cada lado de la cavidad central "pseudo-ojos". Estas estructuras imitan la forma de la cabeza de la hembra. El macho se alinea con esos falsos ojos, creyendo que está cara a cara con su pareja. Al realizar los movimientos de cópula, empuja su verdadera cabeza contra la columna de la orquídea y el adhesivo de secado rápido se activa. El insecto sale volando con los polinios pegados como si fueran dos pequeños cuernos amarillos en la frente o en los ojos. Ejemplos: Ophrys speculum, Ophrys tenthredinifera y Ophrys scolopax >>
2) Polinización abdominal La flor engaña al insecto para que aterrice "a la inversa", mirando hacia la punta (el ápice) del labelo, dándole la espalda al centro de la flor. Estas orquídeas carecen de los "pseudo-ojos" en la base. En su lugar, el patrón del espejo (la mancha sin pelo) y, sobre todo, la dirección en la que crecen los pelos microscópicos del labelo, le indican al tacto del insecto que la supuesta hembra está mirando hacia afuera. El macho aterriza mirando hacia el borde inferior. Cuando curva su abdomen hacia abajo y hacia atrás para intentar el apareamiento, la punta de su propio abdomen choca exactamente contra la columna de la flor (que en estas especies suele estar un poco más pegada al labelo). El insecto se lleva la carga de polen en su parte trasera. Tu ejemplo en este grupo:Ophrys lutea. >>