Flora y fauna de Malpica de Tajo
La orguídea gigante ha pasado por otras nominaciones, Orchis robertiana inicialmente, a continuación se llamó Barlia robertiana para denominarse actualmente Himantoglossum robertianum. El nombre del género Himantoglossum, del griego {himás} y {ántos} que significa "correa, rienda o cinturón", y {glosson}, que a su vez significa "lengua", en alusión a la gran longitud del lóbulo central de la flor. El epíteto específico robertianum procede del latín y es el nombre de los genranio "herba roberti" o también es posible que se estableciese en honor al naturalista francés Gaspard Nicolas Robert.


La orquídea gigante es un planta herbácea que tiene dos o tres bulbos o tubérculos sésiles o subsésiles. Los tallos son gruesos, sólidos y carnosos hasta un metro de altura, con escamas envainadoras, escariosas, en la base y de color purpúreo en la parte superior. Las hojas basales se distribuyen en roseta y son agudas, atenuadas, envainadoras, glabras, carnosas y lustrosas; las caulinares abrazan el tallo y las superiores progresivamente son más cortas y, en las proximidades de la inflorescencia, bracteiformes. La inflorescencia formada por flores sésiles; la bráctea de la flor basal -más larga que la flor adyacente–, es lanceolada, aguda, con tres nervios netos, violácea, glabra. Los sépalos son anchamente lanceolados –el central cuculado–, obtusos, glabros, con tres nervios netos, de purpúreos a verdoso-rosados, a veces más claros y con manchas en la cara interna. Los pétalos laterales son lanceolados, obtusos, glabros, uninerviados, de un verde rosado, a veces con manchas purpúreas; el labelo de margen ondulado, trilobado con los lóbulos laterales convergentes, falcados, obtusos, y el central (más largo que los laterales y netamente bilobado) con dos crestas longitudinales en la boca del espolón, glabro, de rosado a purpúreo, a veces blanquecino con manchas purpúreas en el centro y verdoso en los márgenes, con espolón obtuso y recto. El ginostemo es largo, erecto y glabro. La antera es ovoide, algo cuculada, obtusa; polinios verdes, caudículas amarillas. El ovario es glabro. El fruto, en cápsula, es erecto, con seis costillas. Las diminutas semillas planas son esparcidas por el viento. Como otras especies de su género la flor tiene un aspecto antropormórfico.


Es un geofito que es una de las primeras en despezarse, comienza a mostrar sius hojas en otoño y puede comenzar a florecer en invierno(1) aunque suele florecer de febrero a mayo y las fotos están tomadas a primeros de marzo y ya está en estado avanzado. Florecer cuando hace frío y casi ninguna otra planta lo hace le garantiza monopolizar la atención de los pocos insectos polinizadores que se aventuran a salir en los días soleados de invierno y así evita a la competencia. Crece en pastizales, herbazales, ribazos, linderos y en los claros de matorrales y pinares preferentemente calizos. Es una planta alógama que presenta polinización entomófila generalista. Primero avisté un ejemplar en la cuneta de la pista del canal de Castrejón pero dudo mucho que volvamos a disfrutar con su fastuosa contemplación ya que, a los dos días, volví a pasar por el mismo lugar (es una ruta fotográfica que realizo frecuentemente) y quedaba solo el hoyo; algún desaprensivo se había apropiado el ejemplar, seguramente con la intención de realizar un cultivo in vitro de sus semillas y propagar la especie, que está en peligro de extinción por estos lares y ¡es una especie protegida!. Por fortuna existe algún que otro rodal en que medra esta especie con cierta abundancia (primera foto)

Desprende un perfume que recuerda al de las rosas. Es un tesoro vegetal en peligro de extinción.
En medicina tradicional se ha usado para tratar distintas afecciones de la piel
Enlazo a tres estudios cientificos relacionados con este tema y las propiedades farmacológicas de esta planta: Uno del MDPI, otro tambien en esta base de datos y un tercero.























Oquídea de largas brácteas, compañón, orquídea macho y orquidón.
La Himantoglossum robertianum no usa el engaño sexual como otras especies de orquídeas (del género Orphys principalmente), usa (también como otras especies de orquídeas) lo que los biólogos llaman engaño alimenticio. En lugar de emitir feromonas de hembra, emite un aroma floral intensísimo y maravilloso (que recuerda al lirio de los valles o al jacinto) y luce unos colores vibrantes. Además, la flor tiene un "espolón" (una bolsita en la parte trasera) que es la típica estructura donde las flores normales guardan el néctar. Grandes polinizadores generalistas, como los abejorros (Bombus) y las abejas carpinteras (Xylocopa), acuden atraídos por el olor y la promesa de un buen festín de azúcar. Meten la cabeza con fuerza para alcanzar el néctar en el espolón... y descubren que está completamente vacío y, al intentar rebañar ese néctar inexistente, el abejorro choca contra los polinios (los sacos de polen) y se los lleva pegados, normalmente en la frente, directos a la siguiente flor engañosa. A diferencia de la hiperespecialización de las Ophrys, esta estrategia es más generalista: atrae a insectos hambrientos, no a insectos excitados, lo que le permite depender de una mayor variedad de especies para sobrevivir.
Pues depende de varios factores siendo el factor clave la clonación subterránea. Todo ese grupo de plantas bajo los arbustos de coscoja pudo empezar con una sola semilla que germinó con éxito hace años pero la H. robertianum es una experta en clonarse bajo tierra. Si la planta madre está sana y el suelo es rico, en lugar de producir un solo tubérculo de reposición para el año que viene, puede producir dos (o incluso tres). Al año siguiente, brotan dos clones idénticos a su lado. Con el paso de los años, 1 planta se convierte en 2, 2 en 4, 4 en 8..., un crecimiento exponencial que crea una colonia densa y localizada.
Otro de los factores es el "parche premium" de hongos micorrícetos. La H. robertianum produce, en sus cápsulas, millones de semillas en una sola flor, y para ello la planta tiene que hacerlas microscópicas, como motas de polvo. El problema es que, al hacerlas tan diminutas, la evolución tuvo que sacrificar el endospermo. El endospermo es la reserva de nutrientes (la "fiambrera") que llevan dentro casi todas las demás semillas (como un grano de trigo o una lenteja) para darles la energía necesaria para germinar. Las semillas de orquídea nacen completamente vacías, sin reservas. Son solo un embrión envuelto en una red celular. Por eso necesitan parasitar a un hongo, el hongo actúa como un cordón umbilical que les inyecta los azúcares y nutrientes que no traen de casa, para que esa primera semilla, germinase, necesitó toparse con un hongo microscópico muy específico en ese milímetro cuadrado de suelo, pero el micelio de estos hongos no es una capa uniforme bajo el prado; crece en "parches" o "manchas" irregulares. Ese rodal denso nos indica que la colonia ha encontrado un "parche premium" de hongo bajo tierra, un oasis de micorrizas que no solo permitió que la primera planta naciera, sino que está sosteniendo la multiplicación masiva de sus clones. En los otros cuatro o cinco rodales en donde he descubierto solo 4-5 plantas o una sola, puede que el parche de hongo sea mucho más pequeño, esté menos establecido o que sea un hábitat marginal donde la orquídea sobrevive pero no "prospera" masivamente.
Para entender otro de los efecto de la alta proliferación en esa zona, hemos de recordar que la robertianum usa el engaño alimenticio (huele a flores pero no tiene néctar) para atraer a abejorros y abejas carpinteras. Para un abejorro hambriento en un día de sol invernal, un rodal de veinte tallos de orquídeas gigantes (como en la primera foto de esta página) es un "súper-cebo" visual y olfativo irresistible. Atrae masivamente a los polinizadores en comparación con una planta solitaria. Esto aumenta muchísimo la tasa de polinización y, por tanto, la producción de semillas para esa ubicación, realimentando el ciclo de éxito de la colonia.
En resumen, en ese rodal se dan las tres condiciones perfectas necesarias para su profuso crecimiento, el suelo calizo adecuado, un parche masivo de hongos micorrícicos bajo tierra y una "clientela" fiel de polinizadores. Las plantas solitarias que he descubierto en otros parajes, hábitats muy parecidos, puede que sean colonizaciones más jóvenes (pioneras) o poblaciones marginales que no han tenido la suerte de encajar todas las piezas del rompecabezas botánico, aunque el régimen pluviométrico y las temperaturas más suaves que otros años, este año han sido iguales en todos los rodales del término municipal de Malpica.
1)¿Cómo sobrevive una planta tan carnosa a las heladas? Sus hojas anchas y carnosas parecen perfectas para una selva tropical, no para soportar una madrugada a bajo cero en el campo makpiqueño. Si las células estuvieran llenas solo de agua, el hielo las reventaría por dentro. ¿Cómo lo evitan? Con un triple mecanismo de supervivencia:
• Anticongelante químico (Crioprotectores): La planta es capaz de alterar la química de su propia savia. Durante los meses fríos, concentra enormes cantidades de azúcares, sales minerales y proteínas específicas en sus células. Igual que echamos sal a las carreteras para que el agua no se congele a 0°C, esta "sopa densa" disminuye drásticamente el punto de congelación de los líquidos de la planta.
• Evacuación de agua celular: Cuando la temperatura cae en picado, la planta hace algo increíble: expulsa parte del agua desde el interior de sus células hacia los espacios vacíos que hay entre las células. Si se forman cristales de hielo en esos espacios intercelulares, no pasa nada; pero si se formaran dentro de la célula, rasgarían la membrana y la matarían (que es lo que hace que una lechuga se quede negra y mustia en la nevera).
• Microclima y calor terrestre: Aquí entra en juego la ubicación. Si nos fijamos en la primera foto, el gran rodal crece al abrigo de unos arbustos/árboles. Ese dosel vegetal actúa como un "techo" que bloquea la pérdida de calor por irradiación nocturna (evita la caída de la escarcha directa). Además, sus grandes hojas nacen pegadas a ras de suelo (roseta basal) para aprovechar la inercia térmica de la tierra, que siempre está unos grados más caliente que el aire helado de la madrugada.
En resumen: usan ingeniería química para fabricar anticongelante, fontanería celular para mover el agua a zonas seguras, y arquitectura para pegarse al "radiador" natural que es el suelo. ¡Son auténticas máquinas de supervivencia! >>